¿Qué es la microbiota?

¿Qué es la microbiota?

¿Qué es la microbiota?

Se denomina microbiota al conjunto de microorganismos que han colonizado nuestro cuerpo y con los que convivimos: principalmente bacterias, pero también virus, hongos, levaduras y protozoos.

Existen varios tipos: la microbiota cutánea, vaginal, urinaria, respiratoria, otorrinolaringológica e intestinal, antes llamada flora intestinal, que es, con diferencia, la más importante, con sus 100 billones de microorganismos.

Los diferentes tipos de microbiota

La microbiota otorrinolaringológica (oído, nariz y garganta) está constituida por tres floras bacterianas distintas: la microbiota oral, la auricular y la nasofaríngea.

El término otorrinolaringológico engloba tres partes del cuerpo: «oto» hace referencia a los oídos; «rino», a la nariz; y «laringo», a la boca y la garganta.

  • La microbiota oral contiene más de 700 especies bacterianas que contribuyen a la buena salud de la boca (dientes, encías, lengua...) y, de forma más general, del organismo.
  • Una alteración de este equilibrio (disbiosis), debida a una mala higiene bucal, una disminución de la inmunidad o factores genéticos, puede provocar infecciones locales (caries, periodontitis...) que pueden extenderse y causar enfermedades más graves, como las cardiovasculares. La higiene y los cuidados bucodentales siguen siendo el medio de prevención más eficaz.
  • La microbiota auricular se parece a la de la piel.

La microbiota nasofaríngea, que recubre las vías nasales y la faringe, también es similar a la microbiota oral, aunque los microorganismos que la componen son diferentes.

La microbiota cutánea tiene varias funciones: defensa, barrera cutánea y regulación del sistema inmunitario. La microbiota de una persona comienza a formarse desde el nacimiento, al entrar en contacto con la flora vaginal tras un parto vaginal o con la flora de la piel del abdomen en caso de cesárea. Se alimenta de sebo y células muertas y contendría aproximadamente un millón de bacterias por centímetro cuadrado de piel. Esta microbiota evoluciona constantemente según la edad, el sexo, el entorno, el estilo de vida y los hábitos de higiene (consumo de medicamentos, enfermedades...). Su desequilibrio estaría asociado a enfermedades dermatológicas como el acné, la psoriasis o la dermatitis atópica.

La microbiota urinaria se descubrió recientemente y parece menos variada que la intestinal. Algunas enfermedades, como las infecciones urinarias o de próstata, podrían deberse a un desequilibrio de esta microbiota.

La microbiota vaginal: la flora vaginal es el nombre que recibe el conjunto de microorganismos que componen el aparato ginecológico. Su equilibrio es muy frágil y su alteración provoca infecciones. Está formada por más de 200 especies bacterianas, entre las que predominan los lactobacilos, que acidifican la vagina. Su composición y su pH varían a lo largo de la vida y están influidos por los genes, el origen étnico, el embarazo, la menopausia y factores ambientales y conductuales (relaciones sexuales, higiene íntima...). La microbiota vaginal desempeña varias funciones, especialmente defender al organismo frente a las infecciones y garantizar un entorno favorable para el embarazo.

Algunos estudios han demostrado que la administración de probióticos por vía local u oral permitía reequilibrar la microbiota vaginal, mejorando los síntomas y reduciendo el riesgo de recurrencia.

La microbiota pulmonar: durante mucho tiempo, los científicos creyeron que los pulmones sanos no contenían microorganismos. Esta idea se ha puesto en cuestión desde el reciente descubrimiento de la microbiota pulmonar. Su composición está determinada principalmente por el entorno (el clima, la zona geográfica, el medio en el que vivimos y la exposición a animales domésticos...).

Aunque todavía es poco conocida, presenta similitudes con la microbiota digestiva y parece que podría desempeñar un papel en la protección frente a las enfermedades relacionadas con las alergias. Múltiples factores pueden reducir la diversidad bacteriana y provocar un desequilibrio de la microbiota respiratoria: algunos están relacionados con el organismo (disminución de las defensas inmunitarias, dificultades para toser...) y otros son ambientales (tabaco, infecciones víricas, tratamientos antibióticos...).

El desequilibrio de la microbiota pulmonar puede favorecer la aparición de bacterias u hongos patógenos y contribuiría al desarrollo de enfermedades respiratorias crónicas, como el asma o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

La microbiota intestinal, anteriormente llamada flora intestinal, contiene aproximadamente 100 billones de microorganismos, cuyo peso oscila entre 1,5 y 2 kilos en un adulto. Es la microbiota más importante del cuerpo humano, ya que representa por sí sola el 70 % del conjunto de las microbiotas.

  • Su composición: está formada principalmente por bacterias intestinales. Se encuentran en pequeñas cantidades en el estómago (entre 10 y 1000 bacterias/ml), en cantidades algo mayores en el intestino delgado
    (entre 10 000 y 10 millones/ml), pero la mayor parte se concentra en el colon (entre 10 000 millones y 10 billones/ml), ya que este medio sin acidez ni oxígeno favorece su desarrollo.
  • Su función: permite asimilar los nutrientes y sintetizar determinadas vitaminas. También actúa como barrera frente a los microorganismos patógenos y otras sustancias indeseables que podrían atravesar la mucosa intestinal y provocar inflamación.

Composición de la microbiota intestinal

Las bacterias de la flora intestinal intervienen en la maduración y activación de las células del sistema inmunitario intestinal, que nos protege frente a las agresiones de agentes patógenos como bacterias o virus. De hecho, el intestino constituye el principal reservorio de células inmunitarias del organismo. Por su parte, el sistema inmunitario influye en la composición y diversidad de la microbiota.

Microbiota intestinal

¿Qué relación existe entre la microbiota intestinal y la salud?

La inflamación es un elemento importante, estrechamente relacionado con la inmunidad: existe tanto un nivel fisiológico de inflamación indispensable, que controla especialmente la microbiota, como reacciones inflamatorias importantes desencadenadas por la presencia de especies patógenas. Este último mecanismo se basa, entre otros factores, en la presencia de componentes bacterianos inflamatorios, como los lipopolisacáridos (LPS), presentes en la superficie de determinadas bacterias. Estos provocan una respuesta inmunitaria de los macrófagos intestinales, que producen mediadores proinflamatorios (citocinas). Estos mediadores desencadenan una inflamación local y aumentan la permeabilidad de la pared intestinal. Los LPS pueden entonces atravesarla, pasar a la circulación sanguínea y provocar un proceso inflamatorio en otros tejidos diana.

Las enfermedades intestinales

Las enfermedades inflamatorias intestinales crónicas (EII), como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, están relacionadas con una activación inadecuada del sistema inmunitario en el intestino. En su aparición intervienen factores genéticos y ambientales (alimentación, edad...). En personas con EII se ha observado un desequilibrio entre las especies bacterianas proinflamatorias y antiinflamatorias de la microbiota, así como el predominio de determinadas familias de bacterias (enterobacterias, fusobacterias) o la disminución de otras especies (Clostridia, Faecalibacterium).

Las enfermedades metabólicas

La diabetes y la obesidad tienen un origen multifactorial: genético, nutricional y ambiental. La contribución de cada uno de estos factores varía de una persona a otra, y todavía es necesario describir con precisión los mecanismos moleculares implicados en cada caso.

Sin embargo, sabemos que estas enfermedades metabólicas se caracterizan por una inflamación crónica en la que está implicada la microbiota.

Así, un aumento de las grasas en la alimentación habitual incrementa la proporción de bacterias gramnegativas. Por consiguiente, aumenta la presencia de LPS inflamatorios (componentes bacterianos inflamatorios, lipopolisacáridos), primero a nivel local y después, tras pasar a la circulación sanguínea, en el hígado y en los tejidos adiposos y musculares... La inflamación crónica que se instala en estos tejidos favorece la resistencia a la insulina, inicio de la diabetes y de la obesidad.

El desarrollo de cánceres

En el ámbito del cáncer, la microbiota interviene en la propia carcinogénesis: diversos datos permiten afirmar que determinados tumores están relacionados con la presencia de microorganismos específicos o con una disbiosis intestinal. Por ejemplo, un desequilibrio de la microbiota aumentaría el riesgo de cáncer colorrectal, y algunas bacterias favorecen la aparición de cáncer gástrico. Sin embargo, resulta difícil distinguir el papel de la microbiota del de otros factores de riesgo cancerígenos, como el tabaco o el alcohol, que también favorecen la disbiosis.

Las enfermedades neuropsiquiátricas

El sistema nervioso que regula el intestino contiene por sí solo 200 millones de neuronas. Su función principal es garantizar el funcionamiento intestinal. Sin embargo, el 80 % de estas células nerviosas son aferentes, es decir, transmiten información desde el intestino hacia el cerebro. Por esta razón, el sistema nervioso entérico se conoce como el segundo cerebro. Los investigadores plantearon desde muy pronto la hipótesis de que una modificación de la microbiota podía alterar la información transmitida al sistema nervioso central.

Se plantea la participación de la microbiota en numerosas enfermedades neuropsiquiátricas: autismo, esquizofrenia, ansiedad, depresión y trastorno bipolar. Su influencia se sumaría a la de los numerosos factores genéticos, ambientales y psicológicos que también desempeñan un papel determinante en la aparición de estas enfermedades.

La microbiota

¿Cómo mejorar la calidad de la microbiota intestinal?

Las enfermedades desencadenadas o favorecidas por una disbiosis podrían tratarse mediante seis enfoques terapéuticos diferentes:

  • Una alimentación que favorezca el desarrollo de bacterias beneficiosas para el sistema digestivo.
  • Un tratamiento antibiótico dirigido a las especies perjudiciales implicadas en la fisiopatología de la enfermedad. Sin embargo, esta opción no puede plantearse como un tratamiento crónico debido a la presión de selección que puede generar; también podría inducir nuevas patologías.
  • La administración oral de probióticos, microorganismos vivos no patógenos cuyos beneficios para la flora intestinal han sido demostrados.
  • El aporte de prebióticos, componentes alimentarios no digeribles que favorecen el crecimiento o la actividad de determinadas poblaciones bacterianas intestinales.
  • Los simbióticos, que combinan prebióticos y probióticos.
  • El trasplante fecal, que consiste en administrar una suspensión bacteriana preparada a partir de las heces de una persona sana mediante una sonda nasogástrica o un enema. Permite implantar una microbiota normal en un paciente enfermo.

La Cytamphology es una ciencia basada en el aprovechamiento de una energía natural emitida por los principios activos de los vegetales. Permite que la persona recupere su armonía y se fortalezca para restablecer el equilibrio.

Entre los distintos productos de nuestra gama, le proponemos:

301 MICROBIOTA VAGINAL:

Recomendado en caso de flujo vaginal frecuente, cistitis recurrentes o uso excesivo de antibióticos.

302 MICROBIOTA DE LA DIGESTIÓN PRIMARIA

(BOCA – ESTÓMAGO – INTESTINO DELGADO)

Útil tras la toma de antibióticos u otros medicamentos, la exposición al humo del tabaco u otras agresiones a la boca.

303 MICROBIOTA DEL INTESTINO GRUESO

Indicado en caso de flatulencias, hinchazón abdominal, digestiones difíciles, tránsito intestinal lento o estrés, así como después de tratamientos intensivos (quimioterapia...).

304 MICROBIOTA DE LA EPIDERMIS

Recomendado en caso de lesiones de la piel (quemaduras, problemas cutáneos, contacto con productos químicos y abrasivos...), irritaciones debidas a los productos de tratamiento del agua presentes en piscinas y otras situaciones similares.

305 MICROBIOTA DEL SISTEMA RESPIRATORIO

Útil en caso de exposición a humos contaminantes, humo del tabaco, contaminación atmosférica, productos o plantas alergénicos, así como ante cualquier alteración o debilitamiento de los pulmones (tos persistente...).

306 MICROBIOTA DEL OJO

Recomendado en caso de ojos rojos tras una exposición prolongada a pantallas de ordenador, tabletas, teléfonos móviles... Cabe señalar que la contaminación electromagnética puede debilitar la microbiota del ojo.

Dosificación para todos estos productos:

3 gotas al día por vía oral o mediante aplicación externa.

Todos estos productos constituyen un programa básico relacionado con los trastornos de las distintas microbiotas. Quedamos a su disposición para ofrecerle un programa personalizado que se adapte lo mejor posible a sus necesidades. Para ello, puede contactar con nosotros aquí.

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